Esta historia la conoci hace unos años atrás. En una fiesta, vi que una pareja ya mayor cuando tocaron la canción de Sandro "La Vida sigue igual", salieronn a bailar y mientras lo hacían lloraban. A muchas personas nos extrañó esta actitud, y lo comentábamos en un círculo pequeño preguntándonos cual era el motivo por el cual actuaban así. Entonces un señor, que seguramente nos estaba escuchando, se acercó a nosotros y nos contó la siguiente historia.
Esta pareja tenía un único hijo, a quien querían entrañablemente, era un muchacho muy sensible, poeta, idealista y soñador. Tenía muchos amigos, era un buen estudiante y parecía que su futuro sería excelente. Pero un nefasto día se enteraron que su hijo padecía de cáncer terminal en los ganglios, no había remedio, a los pocos meses murió, pero antes de hacerlo les hizo prometer a sus padres que siempre lo recordarían y bailarían esa canción de Sandro que tanto le gustaba: "La vida sigue igual". Seguramente lo hizo pensando que sus padres tomarían la letra como un aliciente a continuar adelante, pero ellos no pensaban así, y resultó una tortura ya que debían cumplir con su promesa. Esa historia me formó un nudo en la garganta y, al igual que todos los presentes, guardamos silencio respetando su dolor.
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domingo, 28 de febrero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
SE NOS FUE SANDRO
Mi gran ídolo se fué. Con las canciones de Sandro amé, lloré, reí, viví. Cada una de ellas trae a mi memoria recuerdos de tiempos pasados, pero no olvidados. Aún conservo casi todos sus L.P., ni bien salía uno, yo corría a la disquera para adquirirlo y escucharlo infinidad de veces, tantas que uno de mis hermanos tenía ganas de asesinarme. Tenía tal carisma, tal atractivo que era difícil no enamorarse de él, cantaba con tanto sentimiento que hacía vibrar hasta lo más íntimo del ser. No me perdí ni una sola de sus películas, cuando llegaban acá, hacía fila desde temprano y hasta me hice "aplastar" una vez por conseguir una entrada. Fuí una admiradora silenciosa, que seguía su carrera como una espectadora más, pero con el corazón agradecido porque existía una persona que sabía interpretar mis sentimientos a través de sus canciones. Gracias Sandro, Dios acoja tu alma.
viernes, 25 de diciembre de 2009
NAVIDAD
Cuando era pequeña, la Navidad para nosotros, los niños, era muy esperada. Un mes antes, escribíamos nuestras cartas al Niño Dios (no a Papa noel) contándole que nos habíamos portado bien (cosa que realizábamos por lo menos tres meses antes) y luego poníamos nuestra lista de cosas que deseábamos. Mis hermanos y yo estábamos conscientes de que no podría mandarnos todo lo que pedíamos, pero sí por lo menos uno o dos regalos.
Quince días antes armábamos el árbol ¡sí armábamos! porque en aquellos años, (años 60) no existía la variedad de árboles de plástico o artificiales que se encuentra hoy en día. Me acuerdo que mi padre preparaba el "tronco" cortando el palo de una escoba vieja. Mi madre "forraba" ese palo con papel crepé color café, luego armaba las ramas con alambre de distintos tamaños, sujetándolas al tronco con clavos. Mientras tanto nosotros le ayudábamos a cortar el papel crepé color verde (otros años era blanco para que pareciera nevado) para luego ir forrando rama por rama con el papel y pegábamos con engrudo (harina y agua) ¡Menudo trabajo! pero satisfactorio. Luego lo llenábamos de foquitos y adornos.
Claro que no nos olvidábamos del Nacimiento del Niño, era y es lo principal e importante en nuestro hogar. Cada año era un escenario distinto. Un año vestimos al Niño de campesino y lo hacimos nacer en una balsa pequeña de totora, sobre un lago grande que armábamos en casi medio salón. Otro año hicimos una boca mina y al Niño lo vestimos con poncho y sombrero potosinos. Así cada año nacía en un diferente escenario.
Unos cinco días antes, recolectábamos algunos de nuestros juguetes, debían estar bien, no rotos e inservibles y los regalábamos a chicos del barrio que eran muy pobres.
La víspera (Nochebuena) cenábamos en familia y a las doce en punto poníamos al Niño en el pesebre, rezábamos y bailábamos haciendo sonar los "chullu-chullus" (fabricados con tapas de cervezas de metal aplanados, agujereados en el centro y unidos con alambres) Luego a los más pequeños, nos mandaban a la cama, a lo que obedecíamos volando, no sin antes dejar nuestros zapatitos al pie del árbol. Ni bien amanecía, despertábamos y corríamos al árbol para ver que regalos nos dejó el Niño sobre nuestros zapatos.
El 25 en la tarde todos salíamos a los parques, luciendo nuestros juguetes o regalos recibidos.
En cuanto a comida, nunca dejamos de consumir la tradicional "picana" en la Nochebuena, en la mañana de Navidad, a veces nos íbamos a visitar a los abuelos o padrinos y comìamos pavo relleno. Siempre habían panetones, queques, roscas y galletas navideñas. Muchas de estas tradiciones aun las conservamos, pero poco a poco se están perdiendo o cambiando.
Quince días antes armábamos el árbol ¡sí armábamos! porque en aquellos años, (años 60) no existía la variedad de árboles de plástico o artificiales que se encuentra hoy en día. Me acuerdo que mi padre preparaba el "tronco" cortando el palo de una escoba vieja. Mi madre "forraba" ese palo con papel crepé color café, luego armaba las ramas con alambre de distintos tamaños, sujetándolas al tronco con clavos. Mientras tanto nosotros le ayudábamos a cortar el papel crepé color verde (otros años era blanco para que pareciera nevado) para luego ir forrando rama por rama con el papel y pegábamos con engrudo (harina y agua) ¡Menudo trabajo! pero satisfactorio. Luego lo llenábamos de foquitos y adornos.
Claro que no nos olvidábamos del Nacimiento del Niño, era y es lo principal e importante en nuestro hogar. Cada año era un escenario distinto. Un año vestimos al Niño de campesino y lo hacimos nacer en una balsa pequeña de totora, sobre un lago grande que armábamos en casi medio salón. Otro año hicimos una boca mina y al Niño lo vestimos con poncho y sombrero potosinos. Así cada año nacía en un diferente escenario.
Unos cinco días antes, recolectábamos algunos de nuestros juguetes, debían estar bien, no rotos e inservibles y los regalábamos a chicos del barrio que eran muy pobres.
La víspera (Nochebuena) cenábamos en familia y a las doce en punto poníamos al Niño en el pesebre, rezábamos y bailábamos haciendo sonar los "chullu-chullus" (fabricados con tapas de cervezas de metal aplanados, agujereados en el centro y unidos con alambres) Luego a los más pequeños, nos mandaban a la cama, a lo que obedecíamos volando, no sin antes dejar nuestros zapatitos al pie del árbol. Ni bien amanecía, despertábamos y corríamos al árbol para ver que regalos nos dejó el Niño sobre nuestros zapatos.
El 25 en la tarde todos salíamos a los parques, luciendo nuestros juguetes o regalos recibidos.
En cuanto a comida, nunca dejamos de consumir la tradicional "picana" en la Nochebuena, en la mañana de Navidad, a veces nos íbamos a visitar a los abuelos o padrinos y comìamos pavo relleno. Siempre habían panetones, queques, roscas y galletas navideñas. Muchas de estas tradiciones aun las conservamos, pero poco a poco se están perdiendo o cambiando.
viernes, 10 de julio de 2009
DICTADURAS (CONCLUSION)
Aclaro que mi hermano no era ni es líder de ningún partido, ni es comunista, fué perseguido porque cantaba y componía canciones de sentido social, ni siquiera de protesta, para que vean la ignorancia de los que usurpaban el poder (creo que no es novedad en todas las dictaduras). Sufrimos mucho, tuvimos pérdidas, pero gracias a Dios salvamos la vida, aunque me tomó años vencer el trauma sufrido.
Pero no me quedé tranquila, estuve en la huelga de hambre de los universitarios en la parroquia de San Francisco, tuve que salirme por mi salud, pero eso no impidió que esté en el grupo que hacía guardia en la puerta para impedir que hicieran daño a los huelguistas, ya que el gobierno hacía introducir agua con raticida. Una noche nos gasificaron, pero no era un gas simple, ya que mi cara empezó a hincharse y mis ojos me ardían mucho, entonces como por arte de magia, aparecieron las señoras vendedoras del Mercado Lanza, que se encuentra a unos metros de ahí, portando en papeles periódicos mucho bicarbonato, con el cual nos frotaron la cara y los ojos produciendo así un gran alivio. Ahí ví que el pueblo también se unía a nosotros. Los días siguientes fueron de paros y protestas incluso de todos los alumnos de colegios, quienes al pasar por donde estábamos nosotros, nos aplaudián y nos vitoreaban. Luego con el paro decretado por la COB el movimiento se hizo grande, lo cual causó la caída de ese Gobierno.
Ayer ví como ese señor que tanto daño nos causó, llegaba desde Estados Unidos para cumplir con la sentencia judicial dictada hacia años. Ya no era el personaje prepotente, altivo y mandamás que conocíamos, sino un viejo acabado. No le guardo rencor alguno, sé que Dios es quién le juzgará por todas sus actuaciones y órdenes impartidas contra la vida y libertad de otros seres humanos. Ojalá que declare donde se encuentran los restos de las personas vilmente asesinadas, ya que merecen tener una cristiana sepultura.
Pero no me quedé tranquila, estuve en la huelga de hambre de los universitarios en la parroquia de San Francisco, tuve que salirme por mi salud, pero eso no impidió que esté en el grupo que hacía guardia en la puerta para impedir que hicieran daño a los huelguistas, ya que el gobierno hacía introducir agua con raticida. Una noche nos gasificaron, pero no era un gas simple, ya que mi cara empezó a hincharse y mis ojos me ardían mucho, entonces como por arte de magia, aparecieron las señoras vendedoras del Mercado Lanza, que se encuentra a unos metros de ahí, portando en papeles periódicos mucho bicarbonato, con el cual nos frotaron la cara y los ojos produciendo así un gran alivio. Ahí ví que el pueblo también se unía a nosotros. Los días siguientes fueron de paros y protestas incluso de todos los alumnos de colegios, quienes al pasar por donde estábamos nosotros, nos aplaudián y nos vitoreaban. Luego con el paro decretado por la COB el movimiento se hizo grande, lo cual causó la caída de ese Gobierno.
Ayer ví como ese señor que tanto daño nos causó, llegaba desde Estados Unidos para cumplir con la sentencia judicial dictada hacia años. Ya no era el personaje prepotente, altivo y mandamás que conocíamos, sino un viejo acabado. No le guardo rencor alguno, sé que Dios es quién le juzgará por todas sus actuaciones y órdenes impartidas contra la vida y libertad de otros seres humanos. Ojalá que declare donde se encuentran los restos de las personas vilmente asesinadas, ya que merecen tener una cristiana sepultura.
jueves, 9 de julio de 2009
DICTADURAS (PARTE III)
Hubo un momento en que por una necesidad urgente, mi hermano necesitaba regresar a Bolivia, para firmar unos papeles, entonces mi madre y yo fuimos ante el déspota del Luis Arce Gómez para que dé permiso a mi hermano para que regrese. Luego de varios días de antesala en el Ministerio del Interior y ver atrocidades en el mismo, fuimos recibidas brevemente por el "omnipotente" y luego de escucharla a mi madre, dió un permiso para que mi hermano regrese por el término de un mes. ¡Qué rabia y que bronca me corroia por dentro! pero tuve que disimular y agradecer al malandrín por su "benevolencia". Efectivamente mi hermano pudo llegar a Bolivia, pero no habían pasado muchos dias de su regreso, (no llegó al mes concedido) cuando fué "secuestrado" por el grupo del SES (temidos bandoleros integrados por paramilitares) que actuaban por órdenes del Ministro del Interior. Lo hicieron desaparecer, recuerdo como mis padres iban de un lado a otro tratando de averiguar donde se encontraba, donde se lo habían llevado. Volvimos con mi madre al Ministerio del Interior para averiguar el paradero de mi hermano y en forma cínica dijeron no tener conocimiento, que ellos no lo habían detenido. Fueron días de zozobra los que vivimos, ya que no sabíamos si estaba muerto o preso, hasta que alguien un día se presentó en nuestra casa y nos entregó de forma clandestina, un mensaje escrito por mi hermano, donde nos comunicaba que estaba preso en las celdas del DOP, nefasto departamento policial que funcionaba en la parte lateral del Congreso, a media cuadra del Palacio de Gobierno. ¡Qué días pasamos luchando para que soltaran a mi hermano! Querían deportarlo pero ante la oposición tenaz que pusimos, no lo hicieron, luego de un tiempo salió libre.
domingo, 5 de julio de 2009
DICTADURAS (PARTE II)
En la noches había "toque de queda" desde las nueve de la noche, hasta las siete de la mañana del dia siguiente, nadie podía caminar ni asomarse a las ventanas, especialmente donde vivíamos (a dos cuadras de la Plaza Murillo) ya que nos disparaban, sin miramiento alguno. Mi casa tenía muchas huellas de balas. Pese a todo nos la ingeniábamos para reunirnos y realizar guitarreadas, donde cantábamos música de protesta, ahí se hizo muy famosa esa canción del autor Nilo Soruco, titulada "La Caraqueña" la cual se convirtió en el segundo himno de Bolivia. Vivimos momentos de terror, pues veíamos como "desaparecían" amigos y familaires nuestros; muchas casas eran allanadas por paramilitares argentinos, ahí creo que formaban parte del famoso plan "Cóndor". Pero entre tanto dolor y terror, hubieron amigos que estaban dentro ese régimen pero aprovecharon para ayudar a los que caían presos y eran llevados al Estado Mayor en Miraflores. Existía un lugar en la parte de atrás que dá al rió, por el cual los hacían escapar y otros los ayudaban para que se pudieran asilar en las distintas embajadas.
Me acuerdo que estaba ayudando a mi segundo hermano a montar una obra musical, en realidad era una obra teatral en "fonomímica" sobre el disco Jesucristo Superestrella de Camilo Sexto, en una parte de ésta, entraban los soldados que tenían cascos, botas y fusiles militares, lo cual provocó que una señora nos denunciara ante el Comando Militar, entonces éstos mandaron un camión con soldados para llevarnos detenidos. Momentos antes, una persona amiga se enteró de esto y nos avisó, entonces con una gran agilidad, los muchachos transformaron los fusiles en lanzas y en los casco pusieron penachos estilo romano. Yo me armé de valor y cuando un Gral Tejerina me increpó, yo le contesté diciendole que nosotros no estábamos haciendo nada malo, solo representábamos la pasión de Jesucristo en forma moderna, que si ellos la prohibían y nos detenían, serían muy mal vistos. Francamente no se de donde saqué tanto coraje, por dentro estaba temblando pero no se lo demostré. Vió la obra y se dió cuenta que fué "títere" de una vieja chismosa. Ufff, recuerdo como respiramos aliviados cuando el camión se alejó y nos dejaron actuar. De todas formas, los utileros del teatro Municipal ya habían preparado por donde podíamos entrar a uno de los túneles y escapar. ¡Que día fue aquel! Pero eso hizo que al día siguiente hubiera "volteo de taquilla" en las tres funciones. Como reza el dicho: "No hay mal que por bien no venga".
Me acuerdo que estaba ayudando a mi segundo hermano a montar una obra musical, en realidad era una obra teatral en "fonomímica" sobre el disco Jesucristo Superestrella de Camilo Sexto, en una parte de ésta, entraban los soldados que tenían cascos, botas y fusiles militares, lo cual provocó que una señora nos denunciara ante el Comando Militar, entonces éstos mandaron un camión con soldados para llevarnos detenidos. Momentos antes, una persona amiga se enteró de esto y nos avisó, entonces con una gran agilidad, los muchachos transformaron los fusiles en lanzas y en los casco pusieron penachos estilo romano. Yo me armé de valor y cuando un Gral Tejerina me increpó, yo le contesté diciendole que nosotros no estábamos haciendo nada malo, solo representábamos la pasión de Jesucristo en forma moderna, que si ellos la prohibían y nos detenían, serían muy mal vistos. Francamente no se de donde saqué tanto coraje, por dentro estaba temblando pero no se lo demostré. Vió la obra y se dió cuenta que fué "títere" de una vieja chismosa. Ufff, recuerdo como respiramos aliviados cuando el camión se alejó y nos dejaron actuar. De todas formas, los utileros del teatro Municipal ya habían preparado por donde podíamos entrar a uno de los túneles y escapar. ¡Que día fue aquel! Pero eso hizo que al día siguiente hubiera "volteo de taquilla" en las tres funciones. Como reza el dicho: "No hay mal que por bien no venga".
DICTADURAS (PARTE I)
Cuando leo o escucho que en algún país se derrocó la democracia y se instauró la dictadura, me viene a la memoria la época que me tocó vivir, gran parte de mi vida, con gobiernos militares, de facto y golpistas.
Cuando era joven universitaria, como la mayoría de todos los jóvenes, llevábamos el idealismo por dentro, luchábamos contra la injusticia, el rascismo, el regionalismo y toda otra fobia. Luché contra el gobierno del Gral. Banzer en cuya dictadura nos acalló a los universitarios cerrando las universidades pùblicas por casi 7 años. Pero la peor fué cuando el Gral. García Meza se apoderó del país, junto a Luis Arce Gómez (el Ministro de la cocaina) y muchos otros más hicieron de Bolivia su feudo personal, amenazaron, amedrentaron, encarcelaron y asesinaron a muchos compatriotas. Recuerdo cuando hubo el golpe, el 17 de julio del año 1980, uno de mis hermanos (canta-autor) tuvo que escapar porque era buscado por los paramilitares, por órdenes del nefasto Ministro del Interior Luis Arce Gómez. Un amigo policía lo ocultó, luego nos las ingeniamos para hacerlo entrar en una embajada donde pidió asilo. A los pocos días fueron a allanar mi casa, recuerdo como entraron a romper las cosas, a buscar hasta en las macetas que teníamos, aduciendo que podíamos estar ocultando armas. Me acuerdo que mi mamá entonces administraba una panadería y tenía en su poder una cantidad importante de dinero que era para comprar harina y otros insumos, ese dinero se lo guardaron ante nuestra impotencia y rabia. A partir de ese día, cuando empezaba a anochecer, me venía un terror grande, pues pensaba que iban a regresar cualquier momento y a llevarme con ellos, ya que así hicieron con otras familias, al no encontrar al que buscaban, se llevaban a los hermanos o hijos, durante el día iba a la Universidad y a la Iglesia, para aburrirlo al paramilitar que me seguía seguramente para averiguar el paradero de mi hermano.
Cuando iba a la Universidad a pasar clases, tenía miedo contar a nadie lo que nos pasaba, ya que no estaba segura en quien confiar, pues el día del allanamiento al salir a la puerta, ví a uno de los paramilitares que cuidaba la misma con una metralleta, un muchacho joven que reconocí como un compañero de la facultad...
Cuando era joven universitaria, como la mayoría de todos los jóvenes, llevábamos el idealismo por dentro, luchábamos contra la injusticia, el rascismo, el regionalismo y toda otra fobia. Luché contra el gobierno del Gral. Banzer en cuya dictadura nos acalló a los universitarios cerrando las universidades pùblicas por casi 7 años. Pero la peor fué cuando el Gral. García Meza se apoderó del país, junto a Luis Arce Gómez (el Ministro de la cocaina) y muchos otros más hicieron de Bolivia su feudo personal, amenazaron, amedrentaron, encarcelaron y asesinaron a muchos compatriotas. Recuerdo cuando hubo el golpe, el 17 de julio del año 1980, uno de mis hermanos (canta-autor) tuvo que escapar porque era buscado por los paramilitares, por órdenes del nefasto Ministro del Interior Luis Arce Gómez. Un amigo policía lo ocultó, luego nos las ingeniamos para hacerlo entrar en una embajada donde pidió asilo. A los pocos días fueron a allanar mi casa, recuerdo como entraron a romper las cosas, a buscar hasta en las macetas que teníamos, aduciendo que podíamos estar ocultando armas. Me acuerdo que mi mamá entonces administraba una panadería y tenía en su poder una cantidad importante de dinero que era para comprar harina y otros insumos, ese dinero se lo guardaron ante nuestra impotencia y rabia. A partir de ese día, cuando empezaba a anochecer, me venía un terror grande, pues pensaba que iban a regresar cualquier momento y a llevarme con ellos, ya que así hicieron con otras familias, al no encontrar al que buscaban, se llevaban a los hermanos o hijos, durante el día iba a la Universidad y a la Iglesia, para aburrirlo al paramilitar que me seguía seguramente para averiguar el paradero de mi hermano.
Cuando iba a la Universidad a pasar clases, tenía miedo contar a nadie lo que nos pasaba, ya que no estaba segura en quien confiar, pues el día del allanamiento al salir a la puerta, ví a uno de los paramilitares que cuidaba la misma con una metralleta, un muchacho joven que reconocí como un compañero de la facultad...
viernes, 3 de julio de 2009
MUSICA
La música es un gran idioma. Todos se pueden entender a través de la música, por algo le llaman "el idioma universal". Personalmente, no concibo la vida sin la música. Me gusta mucho la música clásica, especialmente Tchaikowsky, Liszt, Beethoven, Chopin, Strauss, etc. y muchos clásicos más, dificil enumerar, pero no me sé todas sus piezas, a tanto no llega mi fanatismo, solo algunas de ellas, que me hacen elevar el espíritu hasta lo más alto, pero también me gustan de otro género. Por ejemplo los tangos argentinos, me aprendí las letras de memoria gracuias a mis padres, ya que ellos oian todo el día. Pero valió la pena, pues tienen una letra muy poética, aunque algunos son un poco "llorones". Los que más me gustan son: "Caminito", "El día que me quieras", "Nostalgias", "Cambalache", entre otros. En mi niñez me gustaba mucho Leo Dan, Enrique Guzmán ya adolescente me encantaba Sandro, ABBA, Carpenters, Beatles ufff, cuando podía me compraba el ùltimo disco de ellos, así aún conservo colecciones de muchos de ellos. Para bailar, fuera de la música "disco" que estaba de moda en el momento, me gustaba "rematar" con música nacional. A los de mi generación (hablo de La Paz) nos encantaba bailar nuestra música haciendo rondas, figuras cómicas, o "chacotear" comenzando con la "cueca", el "bailecito", las "cullawas", terminando con la "diablada" hasta quedar sin aliento, descansábamos un poco generalmente bailando piezas lentas y luego proseguiámos con piezas más agitadas. Los mayores tomaban cervezas, pero ésta se la eliminaba a través del sudor por tanto bailar. ¡Cómo transpirábamos! Cuando íbamos a las fiestas era para divertirnos, conocer chicos, solo unos cuantos eran los que iban a tomar y hacer el "ridículo" una vez ebrios. Ahora veo que los jóvenes bailan, toman, pero los noto más fríos, no con la pasión que le metíamos nosotros para bailar, era sentir la música dentro todo el ser, sacar todo nuestro stress ¡y todo sin necesidad de drogarnos!
jueves, 25 de junio de 2009
FIESTA DE SAN JUAN
Hasta hacen cuatro años atrás, mas o menos, cada 23 de junio en la noche, denominada "Víspera de San Juan" aca en Bolivia se festejaba en medio de grandes fogatas, ponche, sucumbé, fuegos artificiales y baile.
Cuando era niña y hasta mi juventud, nos preparábamos para festejar en grande, primero ubicábamos una casa con patio grande o una calle ancha, mejor si era de tierra, apilábamos gran cantidad de leña, pero también ropas viejas y todo lo que queríamos quemar, preparábamos la famosa "leche de tigre" (que aún ignoro porque se la llamaba así) consistente en leche caliente con singani, canela y azùcar y alistábamos un tocadiscos y discos de vinil con la música de moda (cuando no podíamos contratar una banda). Encendíamos la fogata y bailábamos sin parar, especialmente la música nacional que es y será las más alegre. Hacíamos rondas alrededor de la fogata, y llegado un momento, los más avezados sáltabamos la fogata, "para alejar al diablo de nuestro cuerpo" (segùn nuestros abuelos). ¿De donde vino esta tradición? no lo sé, se pierde en el recuerdo de nuestros antepasados, pero nosotros lo practicábamos porque ya era una tradición ineludible además de agradable. A las doce de la noche y hasta las doce del medio día del 24, se echaban suertes con barras de plomo primero, luego surgieron las barras de estaño, para saber que nos aguardaba el destino para ese año. La persona que quería saber su suerte, agarraba una cuchara y la colocaba con la barra de estaño dentro, sobre una hornilla elèctrica, hasta que se fundiera por completo la barra, al lado siempre teníamos un bañador o pocillo con agua fría, de modo que cuando el estaño estaba derretido, con un movimiento firme y rápido, se vaciaba el estaño o plomo en el agua, formándose así caprichosas figuras que vaticinaban el provenir. Es increíble como seguíamos a "pie juntillas" dicha tradición. ¡Hasta sabía interpretar las figuras que se formaban! Otra forma de echar la suerte era con la vela, eso hacíamos las y los solteros, agarrábamos una vela encendida, la inclinábamos sobre el agua fria que estaba en movimiento, nuestra mano no de bía moverse, ya que con la parafina que caía derretida, se iban formando letras o iniciales de quien iba a ser nuestra pareja o conyugue. Ahora, por el daño que se hace al medio ambiente, ya no se quema, la "leche de tigre" se reemplazó por el sucumbé, y (como dice el párroco de la iglesia de "San Miguel") ahora se convirtió en la "fiesta de la salchicha" porque se consume bastante hot dogs esa noche.
Cuando era niña y hasta mi juventud, nos preparábamos para festejar en grande, primero ubicábamos una casa con patio grande o una calle ancha, mejor si era de tierra, apilábamos gran cantidad de leña, pero también ropas viejas y todo lo que queríamos quemar, preparábamos la famosa "leche de tigre" (que aún ignoro porque se la llamaba así) consistente en leche caliente con singani, canela y azùcar y alistábamos un tocadiscos y discos de vinil con la música de moda (cuando no podíamos contratar una banda). Encendíamos la fogata y bailábamos sin parar, especialmente la música nacional que es y será las más alegre. Hacíamos rondas alrededor de la fogata, y llegado un momento, los más avezados sáltabamos la fogata, "para alejar al diablo de nuestro cuerpo" (segùn nuestros abuelos). ¿De donde vino esta tradición? no lo sé, se pierde en el recuerdo de nuestros antepasados, pero nosotros lo practicábamos porque ya era una tradición ineludible además de agradable. A las doce de la noche y hasta las doce del medio día del 24, se echaban suertes con barras de plomo primero, luego surgieron las barras de estaño, para saber que nos aguardaba el destino para ese año. La persona que quería saber su suerte, agarraba una cuchara y la colocaba con la barra de estaño dentro, sobre una hornilla elèctrica, hasta que se fundiera por completo la barra, al lado siempre teníamos un bañador o pocillo con agua fría, de modo que cuando el estaño estaba derretido, con un movimiento firme y rápido, se vaciaba el estaño o plomo en el agua, formándose así caprichosas figuras que vaticinaban el provenir. Es increíble como seguíamos a "pie juntillas" dicha tradición. ¡Hasta sabía interpretar las figuras que se formaban! Otra forma de echar la suerte era con la vela, eso hacíamos las y los solteros, agarrábamos una vela encendida, la inclinábamos sobre el agua fria que estaba en movimiento, nuestra mano no de bía moverse, ya que con la parafina que caía derretida, se iban formando letras o iniciales de quien iba a ser nuestra pareja o conyugue. Ahora, por el daño que se hace al medio ambiente, ya no se quema, la "leche de tigre" se reemplazó por el sucumbé, y (como dice el párroco de la iglesia de "San Miguel") ahora se convirtió en la "fiesta de la salchicha" porque se consume bastante hot dogs esa noche.
sábado, 20 de junio de 2009
BERLINES
¿Probaron alguna vez ese rico pastel llamado "berlín"? El otro día comí uno y me trajo un recuerdo que me hizo sonreir.
Allá por los años 60, cuando era una niña, cursaba mis estudios en el Colegio católico para mujeres "Santa Ana" (actualmente es colegio mixto). Está ubicado en la calle Loayza esquina Ballivián del centro de la ciudad de La Paz; una cuadra más abajo, en la esquina existía una tienda que por su estrategia tenía dos puertas, una a calle Loayza y la otra hacia la calle Illimani. Su propietario era el señor Kuroiwa, emigrante oriental radicado acá, por lo que se la denominada "la tienda del chino", vendía salteñas y berlines, entre otros productos. Más abajo se encontraba el Colegio católico "La Salle", de varones y también famoso en ese entonces, (actualmente es mixto y funciona en la zona Sur).
Lo interesante era que esta tienda se hizo famosa porque al medio diá y a las cuatro de la tarde, hora de salida de los alumnos de ambos colegios, se convertía en el punto de encuentro de chicos y chicas de los últimos años de Secundaria (bachillerato), llenándose tanto que a las más chicas nos era difícil entrar para adquirir nuestro pastel favorito. Pero esperábamos un poco, ya que luego de unos minutos, alguien gritaba "viene la Tadea" refiriéndose a una monja del Santa Ana, quien pese a su pequeña estatura era muy enérgica y sabía hacerse respetar y temer, y, como ocurre en los dibujos animados, todos los alumnos salían "disparados" por ambas puertas, rumbo a sus domicilios y mientras la madre Tadea corría detrás de algunas de las alumnas rezagadas, yo me deslizaba dentro la tienda y salía saboreando mi berlín.
Allá por los años 60, cuando era una niña, cursaba mis estudios en el Colegio católico para mujeres "Santa Ana" (actualmente es colegio mixto). Está ubicado en la calle Loayza esquina Ballivián del centro de la ciudad de La Paz; una cuadra más abajo, en la esquina existía una tienda que por su estrategia tenía dos puertas, una a calle Loayza y la otra hacia la calle Illimani. Su propietario era el señor Kuroiwa, emigrante oriental radicado acá, por lo que se la denominada "la tienda del chino", vendía salteñas y berlines, entre otros productos. Más abajo se encontraba el Colegio católico "La Salle", de varones y también famoso en ese entonces, (actualmente es mixto y funciona en la zona Sur).
Lo interesante era que esta tienda se hizo famosa porque al medio diá y a las cuatro de la tarde, hora de salida de los alumnos de ambos colegios, se convertía en el punto de encuentro de chicos y chicas de los últimos años de Secundaria (bachillerato), llenándose tanto que a las más chicas nos era difícil entrar para adquirir nuestro pastel favorito. Pero esperábamos un poco, ya que luego de unos minutos, alguien gritaba "viene la Tadea" refiriéndose a una monja del Santa Ana, quien pese a su pequeña estatura era muy enérgica y sabía hacerse respetar y temer, y, como ocurre en los dibujos animados, todos los alumnos salían "disparados" por ambas puertas, rumbo a sus domicilios y mientras la madre Tadea corría detrás de algunas de las alumnas rezagadas, yo me deslizaba dentro la tienda y salía saboreando mi berlín.
miércoles, 17 de junio de 2009
PREAMBULO
Hay momentos en que al escuchar una música o sentir algún perfume de tiempos lejanos, traen a mi memoria personajes o situaciones que cual archivos guardados se abren y revivo esas circunstancias con tristeza y añoranza. Tiempos idos y vividos, que muchas veces quisiera que volvieran, para sentirme nuevamente niña, nuevamente adolescente; pero otras veces desearía que se borren definitivamente y que nunca se vuelvan a repetir.
Voy a ir desmenuzando esos recuerdos, poco a poco, colocándolos en un "rinconcito" que voy a denominarlo "Recuerdos".
Voy a ir desmenuzando esos recuerdos, poco a poco, colocándolos en un "rinconcito" que voy a denominarlo "Recuerdos".
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