Otro de mis hobbies, quizás el primero, es el de cocinar y hacer repostería. Desde muy pequeña (8 años) aprendí a cocinar especialmente los platos bolivianos, ya que tenía dos grandes maestras de la cocina, mi abuelita y mi mamá. ¡Ah mi abuela! era una gran mujer, nacida en Pando, muy hermosa, actriz de teatro, tenía linda voz y cocinaba como los dioses, tenía muy buena sazón, la animamos a publicar sus recetas y publicó dos libros. Talvez de ella me "contagié" del amor por la cocina. Ahora que estoy jubilada, todas las mañanas cocino para mi hija y para mí, como ella no se hace problemas por la comida, saborea todo lo que le preparo. Me gusta variar, aunque a veces me aburre el tener que lavar tanto. Un día preparo un rico "chairo" (plato muy paceño) otro dia un "falso conejo", a veces una "sajta", otras veces hago pastas (desde la masa) sean tallarines o ravioles, no sé según mi antojo de ese día. Otras veces preparo recetas de alguna revista o, muy especialmente, de la televisión. Desde que me conecté al famoso "cable", me volví adicta a la televisión, sobre todo a los programas donde pasan recetas y manualidades (otro de mis hobbies) Así cuando dan algo que me gusta, lo grabo y lo practico. Claro que no siempre porque muchos de los ingredientes acá son caros o no existen. Pero igual, capto y cambio por lo que mas o menos se parece, y por suerte me sale bien. Eso con la cocina, porque con la repostería es muy difícil que alguna torta dictada en el extranjero salga bien. Yo creí que era la única a quien le pasaba esto, pero averiguando me enteré que le pasaba a una gran parte de amigas. Especialmente cuando una receta se "azucara" es decir sale crocante y plana, no esponjosa como se ve en la figura. Algún día sabré el porqué.
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viernes, 3 de julio de 2009
martes, 30 de junio de 2009
MIS LECTURAS
Uno de mis hobbies o pasatiempo favorito es la lectura. Cuando era pequeña mis hermanos me decían "ratón de biblioteca" porque me gustaba leer. En mi infancia aun no había llegado a Bolivia la televisión, por eso los chicos jugábamos en calles, parques o nuestros patios y muchos leìamos los últimos libros para luego recrearlos en los juegos o comentarlos en nuestros grupos. A mi me apasionaba Emilio Salgari con sus novelas sobre piratas, especialmente "Sandokán", también Julio Verne cuyas obras me encantaban, Louise May Alcott, Juana Spiri, etc. y de más jovencita me atraían mucho los de ciencia ficción, siendo mi favorito Ray Bradbury. Cuando me sacaba buenas notas en el colegio, mi padre ya sabía que mi premio era un libro, entonces me regalaba el último que salía a la venta en las librerías. A mis 18 años, me puse a trabajar y la mayor parte de mi sueldo era para comprarme libros y discos (otro de mis pasatiempos). Aún conservo gran cantidad de los mismos, un poco ajados de tanto uso, pero completos. Con la lectura aprendí a escribir y expresarme correctamente, además que mi imaginación no tenía límites. Creo que fue una bella época, ya que al abtraerme en la lectura me encontraba en los lugares mágicos que el libro describía; viajaba por mundos reales y fantasiosos con solo mi imaginación.
También me gustaba mucho leer unas revistas (o comics como llaman ahora) tituladas: "Hombres ilustres", "Vidas ejemplares", "Mujeres célebres", a través de las cuales aunque en forma resumida, conocí y admiré a muchos personajes que hicieron historia en el mundo. Igualmente leía "Supermán", "Mujer maravilla" y especialmente "Aquaman" que ejercía un magnetismo en mí. No siempre podía adquirir muchos libros, por eso me la pasaba todo el tiempo que podía, en la biblioteca de mi colegio de entonces, "The American Institute" que tenía una gran colección de libros muy interesantes. Una anécdota: cuando llegábamos tarde al Colegio, el castigo era pasar en la biblioteca durante el primer período. Castigo? para mí era lo contrario. Claro que no siempre llegaba tarde.
La lectura fue, en cierta medida, mi gran evasión. Actualmente ya no leo tanto no solo por todo el adelanto tecnológico que hay (televisión, internet) sino porque los precios de los libros son altos, creando a ratos el dilema de leer o comer. Que pena, no?También me gustaba mucho leer unas revistas (o comics como llaman ahora) tituladas: "Hombres ilustres", "Vidas ejemplares", "Mujeres célebres", a través de las cuales aunque en forma resumida, conocí y admiré a muchos personajes que hicieron historia en el mundo. Igualmente leía "Supermán", "Mujer maravilla" y especialmente "Aquaman" que ejercía un magnetismo en mí. No siempre podía adquirir muchos libros, por eso me la pasaba todo el tiempo que podía, en la biblioteca de mi colegio de entonces, "The American Institute" que tenía una gran colección de libros muy interesantes. Una anécdota: cuando llegábamos tarde al Colegio, el castigo era pasar en la biblioteca durante el primer período. Castigo? para mí era lo contrario. Claro que no siempre llegaba tarde.
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